DIÓCESIS

DE TULA

MENSAJE POR EL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER por Mons. Juan Pedro Juárez Meléndez



LA MUJER FUENTE DE AMOR Y DE VIDA, CONSTRUCTORA DE PAZ


El renacer de la humanidad comenzó con la mujer. Las mujeres son fuente de vida y también debemos reconocer que el genio propio de la mujer es el amor a la humanidad. El pedagogo Suizo Johann Heinrich Pestalozzi, en el siglo antepasado escribía: “ Una mujer es la única persona del mundo que ya te quiere antes de conocerte”. Sin embargo aunque los Derechos Humanos deben garantizar y salvaguardar la misma dignidad tanto para las mujeres como para los hombres, en el tiempo en que vivimos es muy lamentable que las mujeres continuamente sean ofendidas, golpeadas, violadas, inducidas a prostituirse y en muchos casos inducidas a eliminar la vida que llevan en su vientre. De la manera cómo tratemos a las mujeres sean madres, hijas, esposas, comprendemos nuestro nivel de humanidad. Por ello todos deberíamos luchar para que el cuerpo de la mujer no se siga sacrificando en los altares de la publicidad del lucro, de la pornografía y se libere del brutal consumismo.


El 8 de marzo se celebra “ El Día Internacional de la Mujer”. Esta celebración nos recuerda a todos que la mujer tiene en el mundo una influencia, un peso, un poder jamás alcanzados hasta ahora y es para ellas la hora de llenar nuestro mundo de amor, de ternura y de paz, cualidades innatas que brotan de su ser. La sociedad reclama la presencia de las mujeres y su acción que ayude, junto con el hombre, a construir un mundo más humano, y sin violencia. El 9 de marzo se ha convocado un paro nacional con la proclama “ un día sin nosotras”, Se trata de una urgente llamada de atención hacia la sociedad en general y a las instituciones, por la imparable violencia de los últimos años y de los últimos días contra la mujer en nuestro país.


Así, las mujeres, podrán demostrar de manera pacífica, ser verdaderas protagonistas en la construcción de la paz, que tanto necesitamos los mexicanos, en la medida que esta marcha no sea para confrontar a la mujer con el hombre, o al defender su dignidad y sus derechos pudieran pasar sobre los derechos de los mas débiles e indefensos o de los que pudieran pensar diferente. Denunciar los feminicidios, la violencia y la inseguridad no se logra con violencia. La Madre Teresa de Calcuta decía: ”La paz comienza con una sonrisa”, e Indira Gandhi expresaba: “Para liberarse, la mujer debe sentirse libre, no para rivalizar con los hombres, sino libres en sus capacidades y personalidad”.


Será una tarea pendiente para todos educarnos para la paz, como urgencia nacional. Podremos así recuperar con las mujeres, nunca sin ellas, los referentes básicos de la convivencia humana: la verdad, la bondad y la belleza. Sólo así, lejos de discusiones ideológicas y oportunistas y buscando de manera corresponsable una cultura de la paz, sería el camino seguro para sacar a nuestro querido México de la degradación en que estamos hundidos debido a la ausencia de valores en nuestras familias y en la sociedad.

¡ Feliz día de la mujer, un abrazo, mi oración y bendición para todas las mujeres!


Mons. Juan Pedro Juárez Meléndez

Obispo de Tula

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